Unos hombres están subidos a un árbol cuando les ve un policía:
- Pero, bueno, ¿ustedes qué hacen ahí ? ¡Venga hombre, bajen, no sea que se caigan y se rompan algo...!
Cuando llegan al suelo, el guardia les pregunta:
- A ver, ¿ustedes quiénes son?
- Pues vaya memoria..., ¡¡¡los del árbol!!!
Confusión
La suegra a su hija:
- Ayer tu marido vino tan borracho que se confundió de habitación, se metió en la mía, y me hizo el amor.
- ¿Y tú no dijiste nada?
- ¡Ya sabes que no me hablo con el!
Manolo llega a una casa de citas y pregunta:
- ¿Cuánto cuesta una prostituta?
- Depende del tiempo.
- Bueno..., supongamos que llueve...
Un amigo le dice al otro:
- Oye, te llamo por la cortadora de césped.
- ¡¡no me digas!!, ¡¡¡pues se escucha de lujo!!! - responde el colega
Un tío esta haciendo un crucigrama.
- Oye, a ver si tu sabes ésta: "Órgano sexual femenino", con cuatro letras, y la segunda es una "O".
- Horizontal o vertical?
- Horizontal.
- ¡Ah! pues entonces "boca".
JESUCRISTO EN EL BAR
Se encuentran un inglés, un alemán y un español en una cafetería y toman unas copas juntos. De repente el inglés le dice a los otros:
- Oye, ese de ahí de en frente es igualito a Jesucristo.
- Bah, que va a ser Jesucristo.
- Que sí, que sí. Pero si es igualito. La barba, la túnica... - Ese de ahí es Jesucristo seguro!
Se levanta el inglés, se dirige hacia el hombre de la mesa y tanto le insiste que ya el hombre le susurra al inglés:
- Mira, efectivamente soy Jesucristo, pero por favor habla bajito y no digas a nadie porque me vas a formar un escándalo impresionante en la cafetería. Como los demás se enteren verás...
Y el inglés loco de alegría le dice:
- Tengo una lesión en la rodilla que me hice de pequeño haciendo deporte. Por favor, cúrame.
Jesucristo le pone la mano sobre la rodilla y le cura.
Y el inglés se va a su mesa y, claro, se lo cuenta todo al alemán y al español. Se levanta el alemán y va corriendo hasta la mesa de Jesucristo y le dice:
- Oye, que me ha dicho mi amigo que tú eres Jesucristo. Tengo un ojo de cristal, por favor cúrame.
Jesucristo le pone la mano en el ojo y se lo cura.
Entonces el alemán se va a su mesa y se lo cuenta a sus amigos.
Jesucristo empieza a pensar que en breves instantes aparecerá por allí el español queriendo, como todos, que le cure, pero el tiempo pasa y el español no va. Y entonces Jesucristo, ya mosqueado y picado por la curiosidad, se levanta y se va hacia la mesa donde están los tres y poniéndole una mano en el hombro al español le pregunta:
- Oye, ¿tú por qué no...?
Y el español salta de la silla y apartándose violentamente le dice:
- ¡¡¡¡EH, EH, EEEHHHH!!!! ¡¡¡¡SIN TOCAR QUE ESTOY DE BAJA!!!!
Pues esto es un señor que se ha comprado un Mercedes y el día que lo estrena con su señora se deja las llaves dentro del coche.
- Bueno: pues habrá que coger una piedra y romper un cristal -dice el hombre.
- No seas tan brusco, cariño; mira, la ventana esta un poco abierta; coges un alambre y tiras del seguro de la puerta...
El hombre lo intenta, pero nada. La mujer, con aquel retintín tan especial, le corrige:
- Pero, cariño, hazle un lazo al extremo para poder agarrar el seguro...
Sudando el hombre, hace el lacito, pero nada.
- Cariño, por Dios, el lacito mas estrecho: como piensas agarrarlo, ¿si no...?
Total que, nuestro hombre, no puede más y le grita a su mujer:
- Sí, claro, tu desde dentro del coche lo ves todo muy fácil...
Hola, vengo a pedir la mano de su hija.
- ¿Ha visto ya a mi mujer?
- Si, pero prefiero a su hija.
Un tío va al médico:
- Siento decirle que le queda un día de vida.
- ¿Pero cómo? ¿Está seguro?
- Segurísimo, de hecho le puedo decir que se va a morir mañana por la mañana temprano.
- ¡Oh! ¡Cielos!
El tío llega a casa.
- ¡María! ¡que mañana por la mañana me muero! Ahora mismo me vas a poner un cocido madrileño, después nos vamos de juerga por todos los locales que estén abiertos, y después nos acostamos y hacemos el amor toda la noche.
-Si, claro, como tú no te tienes que levantar mañana!